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Value Investing: “Inteligencia Analógica vs Inteligencia Artificial”

Por 24 julio, 2020 julio 27th, 2020 No hay comentarios

En la revista Asset Managers nuestro Director de Inversiones, José Luis Álvarez, explica cómo la Inteligencia Artificial permitirá a los gestores tradicionales dar un salto cualitativo para poder añadir más información relevante sobre el comportamiento de los mercados financieros, permitiendo superar el desajuste entre los modelos de análisis del “Value Investing” y la evolución de los precios de las empresas.

Reproducimos a continuación el artículo publicado en el número de junio de la revista Asset Managers:

En grandes líneas, el principio que rige el Value Investing reside en identificar empresas cuyo valor intrínseco no se corresponde con el precio al que están cotizando en los mercados financieros.

La capacidad de identificar esta infravaloración o malformación de precios reside en disponer, analizar e interpretar una información de la que el resto del mercado no dispone o no ha realizado todavía, o simplemente en tener una mejor visión sobre futuros entornos económicos y empresariales.

Los resultados en los últimos años y especialmente en los últimos meses de los principales fondos Value en España, nos obligan a cuestionar la validez de esta metodología de análisis y selección de activos como estrategia única de inversión. En este sentido, me gustaría hacer las siguientes reflexiones sobre su aplicabilidad en el actual entorno de los mercados financieros.

1-     Que existan activos infravalorados, significa que el mercado financiero no es suficientemente eficiente para hacer el ajuste entre valor y precio. Un mercado es eficiente cuando el precio de un activo es una muestra no sesgada de su valor: el consenso del mercado, ante iguales condiciones de disponibilidad de información, fija un precio que tiene correspondencia con su valor. Cada vez resulta más difícil encontrar asimetría en la disponibilidad de información en los principales mercados financieros.

2-     La habilidad del analista en la visión sobre entornos futuros puede generar una ventaja competitiva, pero, por el principio de eficiencia del mercado mencionado anteriormente, resulta cada vez más difícil. Esta ventaja podría surgir de modelos económicos y cálculos sofisticados, pero si el mercado no es capaz de entender el porqué de esos resultados, el ajuste de precios no se va a producir o, para la mayoría de inversores, se producirá demasiado tarde.

 3-     La dificultad de construir carteras suficientemente diversificadas con activos verdaderamente infravalorados, puede derivar en tener carteras concentradas en ciertos sectores, industrias o empresas. El resultado puede producir un elevado riesgo en términos absolutos y relativos. El riesgo relativo es consecuencia de que irremediablemente el inversor compara el resultado de sus inversiones con respecto al benchmark de mercado.

4-     En los mercados financieros existe una creciente disociación estructural entre las variables fundamentales de las empresas y los movimientos de sus precios, provocados por la irrupción de inversores no racionales que basan sus decisiones de inversión en variables diferentes de las que son determinantes para el valor de una empresa. Esta situación que se ha puesto de manifiesto desde hace ya más de una década, tiene repercusiones que invalidan el value investing como única metodología de análisis y selección de activos para la construcción de una cartera.

      En primer lugar, el análisis de las variables fundamentales y económicas de una empresa ya no es suficiente para determinar el posible ajuste futuro de los precios en los mercados. En segundo lugar, y de carácter más técnico, para el cálculo del valor intrínseco es necesario sustituir el concepto de coste de capital y su formulación (financiación del balance en un mercado eficiente), por el de rentabilidad mínima ajustada a riesgo exigible por los accionistas (MRARR).

 5-   Como consecuencia del punto anterior, los modelos de análisis tradicionales resultan insuficientes, por el gran volumen y complejidad de la información y de los datos que configuran el precio de un activo de renta variable en los mercados financieros.

Es por ello que a los fondos de inversión “Value Investing” les resultará cada vez más complicado obtener rentabilidades satisfactorias a medio y largo plazo, con un nivel de riesgo controlado.

Nos enfrentamos a un problema de entendimiento y gestión de una enorme cantidad de información que está influyendo en el precio de los activos. Adicionalmente a la información proveniente de los datos fundamentales de las empresas, existen miles de datos de distinta naturaleza que se generan diariamente y cada vez son más relevantes.

Es en este punto donde la Inteligencia Artificial permitirá a los gestores tradicionales dar un salto cualitativo, para poder añadir más información relevante sobre el comportamiento del precio de las empresas en los mercados financieros, agregando una nueva capa de valor a la gestión basada únicamente en el Value Investing.

Artículo de nuestro Director de Inversiones, José Luis Álvarez, publicado en el número de junio de la revista Asset Managers. Puede leer el artículo en la página 50 de su edición digital.